
La moda a quien le acomoda
Hoy en día, la moda es una gran maquinaria comercial, global, la cual posee, sin lugar a dudas, unos centros definitivos: las grandes capitales donde se produce.
En estos ínclitos centros ésta transfiere sus contenidos y mensajes al público.
La transferencia de la moda se apoya en la existencia de un grupo de elegidos, a quienes está dirigida la moda verdadera. Y en la medida en que los que no elegidos alcanzan esa moda, los primeros la abandonan para seguir manteniendo su diferencia con respecto al vulgo de los demás. Esta es la moda impuesta por el fashion, industria complejísima que marca las pautas a seguir en todo el mundo.
Lo que uno lleva puesto, pese a que uno pretenda ser indiferente con respecto a lo que usa, siempre expresa un poquito lo que uno es, lo que uno espera ser o lo que uno trata de comunicar.
Este proceso va a una velocidad increíble; es increíble como la gente sigue de cerca este proceso tan fugaz. En los jóvenes es mucho más grave, puesto que en ellos marca, definitivamente, sentidos de pertenencia. Los adolescentes saben identificar las prendas usadas por ellos, atuendos bastante costosos y que, en la mayoría de los casos, son escasamente estéticos. Ellos precisan cuál es la marca que está de moda, hecho que los hace pensar que llevar un producto “x” es lo máximo. Esto puede ocurrir en cualquier parte del mundo. La moda es un aparato semiótico, en el cual se determina qué armoniza con qué, desde la perspectiva de un grupo determinado con necesidades e intereses particulares
Exaltación del yo y de todo el colectivo
El caso de los adolescentes es patético. No existe ninguna otra persona que necesite mayor reconocimiento que un adolescente. En la década de los 50, el mercado descubrió a una nueva masa de potenciales consumidores: los jóvenes. A partir de ese momento, el mercado empezó a vender a estos consumidores. Y en la actualidad, los grandes compradores son los niños. La publicidad le vende directamente a los niños, haciendo que éstos tomen sus propias decisiones. Sin embargo, esto no era posible hace cuarenta años.
La publicidad resalta mucho el sentido del placer, de la autosatisfacción, de lo lúdico y, en algunos casos, exalta la apariencia. La sociedad occidental de las últimas cuatro décadas ha estado sentada en una exaltación de la apariencia, de lo exterior. Esto va desde las cosas narcisistas hasta el descubrimiento del papel de la alimentación en la salud. Se ha determinado que algunos productos (el cigarrillo y el alcohol) lesionan la salud.
Hace 30 años, ningún actor serio dejaba de mostrar, en la gran pantalla, sus grandes dotes de fumador. Para éste, el fumar resultaba algo glamoroso. En este ejemplo, no podemos dejar de lado a las mujeres. Tenemos que las Divas de los años 40 y 50 fumaban con grandes pitilleras. Y, hoy en día, da asco ver a alguien fumando. Algunos directores cinematográficos le prohíben a sus grandes luminarias que lo hagan. Muchos esquemas impuestos por la moda han adquirido un carácter autoritario. Estos pueden generar, en algunos casos, enfermedades como la anorexia. En la ciudad de Buenos Aires, en un momento preciso, se declaró a la anorexia como un problema de salud pública. Esto sucedió porque las niñas, tratando de tener un buen cuerpo, tal y como se los imponía la moda, dejaron de comer y se convirtieron - de forma epidémica - en personas anoréxicas
La moda existe como sistema de códigos que cambian permanentemente.